lunes, 16 de marzo de 2009

Eros

Me he convertido en todo lo que he odiado...Semana de noria, que sube y baja. Probando todo nuevo elixir de vida que se ponía a mi alcance, rastreando todo posible Edén. Buscando nuevas formas de evadirme, caminando por cuerdas flojas. Desechando repeticiones, viviendo...Ansiando quitar de mi pecho este dolor que me oprime. Cada noche entre sabores y gustos diferentes...Ante la mirada atónita de amigas sorprendidas.
Un nuevo ser emergiendo de la profundidad, disfrazado y oculto que busca cualquier forma efímera de evadirse, sin momentos para pensar...Los días ansiando alimentar mi mente y las noches, cual vampiro ávido de sangre, navegando entre sombras distintas, dejando tras de sí un rastro de sangre inócuo. Sonriendo ante caras distintas y alargando la mano para coger todo lo que se pusiera a su alcance...Persiguiendo retos impensables, sin importar compromisos o soledades. Saboreando frutos prohibidos sin remordimiento alguno...
Estoy viviendo sin vivir y dando salida a mi Eros más profundo, encajando puzzles a través de caricias efímeras...Sin mirar donde, cuando o con quien, sólo buscando el momento placentero de un instante, un segundo. Estos días he caminado más que nunca, recorrido nuevos paisajes inimaginables, navegado entre el abismo y el infinito...
Sigo caminando, viviendo nuevas emociones, entreteniendo todo mi ser en caricias efímeras de una noche, en miradas cómplices superfluas. En huídas...Ahora, con las ojeras puestas y retocadas escribo estas líneas llena de vértigo. A pesar de tanta variedad, tanto placer efímero, y tantas fingidas caricias sigo notando un dolor en mi pecho. Acuciante, efímero, recuerdo de algo que ya no recuerdo muy bien, que olvido y machaco cada noche entre sábanas de olvidos...

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