martes, 19 de abril de 2011

Desde que había optado por apartarse de toda proximidad personal, siempre seguía el mismo hábito: paseo con el perro y luego café en ese bar de abueletes donde podía leer en su ebook sin que nadie le molestase. Era algo habitual y monótono hasta que un día la vió...Todos los días a la misma hora se sentaba con su revista financiera, leyendo, de vez en cuando coincidían sus miradas, sin más, sólo una sonrisa las unía. Hasta que un día, mientras leía, de pronto una sombra, tapó su netbook, subió la cabeza y allí la tenía, "puedo sentarme?, es que están todas las mesas ocupadas, y como estás sola...".

A partir de aquel día, coincidieron durante la baja parsimoniosa, hasta el último día de sus vacaciones, o indeseada parada...El último día le dió su email a la chica de Economicas, pasó una semana y nunca más supo de ella, y de pronto revisando su cuenta se dió cuenta que no es que el hecho fuera de paso de tí, sino que al anotar su cuenta la había anotado mal...Algún día volverían a encontrarse?, como siempre el tiempo hablará...Y es que a veces el destino se empeña en pequeñas casualidades, como un bucle, que al pasar de los días coloca todo en su lugar, o no?.

5 comentarios:

  1. cómo una pequeña tontería, o detalle, o casualidades (según),puede cambiar las cosas

    pero ahí está el destino.......
    besazo

    ResponderEliminar
  2. yo me voy a imaginar un final feliz..

    ResponderEliminar
  3. ¡Qué traicioneras son las cuentas de correo!

    ResponderEliminar
  4. Yo creo, que más que colocar, descoloca. Nos pasamos el día luchando contra el destino.

    ResponderEliminar
  5. Seguro q tarde o temprano volvereis a coincidir , pero esta vez no dejes todo el trabajo al destino y asegurate q apunta correctamente tus datos.
    Pilo

    ResponderEliminar

Sugiere